Nuestras  Experiencias





Un rehabilitado:

Me llamo Israel, he aprendido a hablar y a escuchar en el Centro M.A.E.R.S., ahora tengo 19 años, he encontrado un trabajo, puedo comunicarme con mis compañeros y demás oyentes sin ayuda de nadie. Por todo ello quiero dar las gracias a Esther, Lola, Pedro, Doctor Hidalgo y demás personas del centro, espero que sigan ayudando a otros sordos como yo.
A mis compañeros que continúan en el Centro M.A.E.R.S., que sigan adelante con esperanzas, porque somos sordos, pero cada día estamos mas cerca de los oyente, ya que sabemos hablar y escuchar.
Madrid, 14 de enero de 2001
Israel





Una madre:

Soy la madre de un niño sordo de tres años, que se llama Pablo.

Le diagnosticaron una hipoacúsia bilateral profunda prelocutíva, cuando tenía nueve meses. En ese momento tanto a su padre como a mí, se nos vino el mundo encima, ya que era nuestro primer hijo.

Desde los cuatro meses teníamos dudas de que no oyera bien, se lo consultamos al Pediatra y él enseguida descartó la posibilidad de la sordera porque veía al niño muy despierto e inquieto. Con lo cual pensamos que era una obsesión nuestra y lógicamente es lo que queríamos creer.

En el verano, cuando Pablo tenía nueve meses, en una romería, lanzaron los típicos cohetes de las fiestas y Pablo ni se inmutó, cuando todos los que estábamos presentes incluidos otros bebés, saltamos del susto.

Para mí, esto fue la prueba definitiva de que Pablo no oía, y nos fuimos directamente a los especialistas, para que le hicieran las pruebas necesarias. Estas pruebas, como los potenciales, fueron hechas en diferentes hospitales, pero los resultados eran los mismos. Fueron dos meses de calvario, que hoy los recuerdo como una pesadilla.

Lo primero que no vino a la cabeza cuando el médico te dice que es sordo profundo, es que no va a hablar nunca y que tendrá que ir a un colegio de sordos, comunicarse con el lenguaje de signos, etc. Nosotros ante estos pensamientos, nos revelábamos aún más, hasta tal punto que empezamos a buscar otras alternativas, una de ellas era el implante coclear. Aquí empezó otra peregrinación por hospitales para informarnos. Nos recomendaron una clínica especializada en ellos, en Barcelona y allá nos fuimos sin dudarlo. Hoy lo puedo recordar con una sonrisa casi irónica, cuando el médico, después de repetirle unos potenciales y otras pruebas me dijo, en tono de sentencia de muerte, que mí hijo era un candidato al implante coclear, porque si no hablaría en la vida. Reconozco que aún así la oferta nos pareció tentadora, siempre he sido muy desconfiada, y queremos ver los resultados, hablar con los padres de los niños implantados y saber sus experiencias con el implante y no la de un médico con una visión más subjetiva, ya que él nos cobraba por la operación 8.000.000 de pesetas.

Entre tanto por casualidades de la vida, nos presentan a unos abuelos con una nieta sorda profunda de ocho años que llevaba audífonos y hablaba como un oyente y oía cuando le preguntaban por la espalda. Aquello nos impresionó, esta niña llevaba seis años con el Método M.A.E.R.S. en Madrid. Aún así conocimos a niños implantados y a más niños del Método M.A.E.R.S. y elegimos este Método sin dudarlo más.

El esfuerzo que nos supone es muy grande ya que actualmente me desplazo con Pablo todas las semanas a Madrid desde Vigo, pero la compensación es mayor y es el mejor aliciente que se tiene para seguir adelante, cuando ves que tu hijo está empezando a hablar, cuando detecta el sonido del teléfono y lo coge, cuando lo llamas desde otra habitación por su nombre y te responde "que", o algo tan sencillo como que te diga "hola mamá", tan alto y claro como cualquier oyente.

Con mí experiencia espero que pueda ayudar a las personas que se encuentren en mí situación y que estén desorientadas sin saber que hacer.

Vigo, 29 de junio de 2001
Marta Piñeiro Alvarez





Nota: Si has tenido alguna experiencia relacionada con la sordera y el método M.A.E.R.S., puedes comunicarnosla para compartirla con otros a través de esta Web.
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Asociación de Padres del M.A.E.R.S.  •  E-mail: info@padresdesordos.org